Según las estadísticas actuales, el 96,4% de la población en edad de jubilación decide permanecer en su hogar frente al 3,6% que vive en una residencia.

Varios estudios como el presentado por las Universidades de Jaén y Granada, junto a la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía, muestran que las personas mayores que reciben atención y viven en sus domicilios habituales presentan una esperanza de vida mucho mayor.

Esta investigación, defendida por Sandra Pinzón Pulido, investigadora de la Escuela Andaluza de Salud Pública en el Programa Interuniversitario de Doctorado de Ciencias de la Salud en la Universidad de Sevilla, analizó los datos del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia de Andalucía que recoge una cohorte de población de 206.150 personas.

Se excluyeron del estudio las personas que habían cambiado de entorno asistencial, es decir que habían cambiado de domicilio a residencia o viceversa.

Así el estudio también incide en la importancia por parte de las políticas públicas de fomentar la asistencia en domicilio como la ayuda a domicilio o la teleasistencia frente a otras medidas.

Estos datos, aunque en análisis se centró en Andalucía, se pueden extrapolar al resto de España. Según las estadísticas actuales, el 96,4% de la población en edad de jubilación decide permanecer en su hogar frente al 3,6% que vive en una residencia.

Por desgracia, el 20% de las personas mayores habitan en viviendas que presentan diversos problemas que incluso afectan a la calidad de vida de los mayores. Hablamos de viviendas sin ascensor, sin aislamiento térmico, con hacinamiento, sin baños adaptados, sin calefacción… lo que los expertos califican de vulnerabilidad residencial extrema.